sábado 15 de septiembre de 2007

El Mimo





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viernes 14 de septiembre de 2007

Asi habla Maitreya


Obra de Fernando Estevez Griego

Maitreya



Es una obra de teatro de Fernando Estévez Griego de alto contenido filosofico y espiritual.
La obra ha sido representada en reiteradas ocasiones en las formas más diversas, pues se divide en sketches que son amalgamados con partes cantada en sanscrito con mantras, kirtans y bhajans al estilo del teatro hindú en la cual se utiliza música en vivo y la danza. La obra es una síntesis del teatro hindú y el europeo en un marco atemporal.

Maitreya baja de Tushita


Desde el cielo de Tushita sobre la noche de Shangrila, bajó Maitreya a la Tierra del Oeste, sobre la que reinó alguna vez Amitabha. Ya no estaba Asanga, ni el Maestro Lao entre los cerezos, sólo existía un grupo de rocas sobre las que hacían sonar sus voces las gaviotas. Había perfume de mar con esencia de iodo. La playa se sumergía en la noche, al ritmo de los tambores y el bailoteo de las luces de las velas dedicadas a la diosa Imanya; esas candelas, a la distancia, jugaban a disfrazarse de luciérnagas entre las dunas. Su paso tenía aire de Río de Janeiro, pero estaba en todas partes, pertenecía al presente de varios mundos y a la sombra del grupo en el que se escondía Vayusattva, quien al verlo le preguntó:

- Vayusattva: Maitreya dime, he aquí al rabino que nos ha enseñado que por la ley de Moisés es justo divorciarse y volverse a casar. He ahí al Padre (sacerdote) que nos ha enseñado que no es lícito tomar nueva mujer y divorciarse, según la ley de Cristo. He aquí al imán que nos ha educado a favor de que cada hombre por la ley de Mohamed (Mahoma) puede poseer cuatro esposas y he allí, también, al monje hindú que nos ha enseñado que por la ley de Shankara debe uno mantenerse casto. Dinos tú a quién debemos seguir ¿a Moisés, Cristo, Mahoma o Shankara?

- Maitreya: Dios es amor, así se os ha hablado. Y ciertamente es así. Cuando el amor está con vosotros, seguidlo, y cuando se ha ido no finjas inventarlo porque el sufrimiento llenará vuestros días. Cuando el amor se ha ido, Dios está mirando hacia otro horizonte. Cuando améis a una mujer haced como dijo Cristo, cuando ya no la améis haced como enseñó Moisés. Cuando améis a más de una, obrad como os educó Mohamed y cuando no améis a ninguna llevad la vida de Shankara. Vuestros sentimientos son el mejor maestro que encontraréis a lo largo de la vida. Pero recordad que el espíritu nunca podrá estar preso por la mente. Vuestros sentimientos son hijos de la tierra, los rayos del espíritu, y vuestra razón y obligaciones los de vuestra mente. Cuantas veces hagáis reglas en el amor, igual de veces las violaréis. Las reglas son hijas caprichosas de la mente y no de vuestro espíritu (corazones o anahata chakra).

- Imanya olvidó el agua marina; mirándolo a los ojos le preguntó al oído:

¿Cuál es la ley de Dios, la escrita en las enseñanzas de los ancestros yorubas, la de la Torá, la de la Biblia, la del Corán o la de los Vedas ? ¿Cuál de todos estos libros es el más sagrado?

- Maitreya: La verdadera ley es vuestra propia naturaleza, contra la que no podéis luchar sin ser derrotados. No hagáis a los demás lo que no quisierais para vosotros mismos; he ahí una frase para repetirla mil veces en un solo libro santo. Pero las palabras no son las cosas, ni son más santas unas que otras. Podéis escribir millones de libros y gritar a todo el universo que esa es la palabra de Dios, y sólo se la estaréis gritando a él mismo y a vosotros. Podéis obligar con ejércitos, a todos los seres, a recitarlas de memoria, y ciertamente lograréis imponer vuestra religión más que por la fe, por la espada y la fuerza. Pero nunca podríais habitar en el corazón (anahata chakra) de los todos seres. Nunca podríais, sentir por ellos. Sólo quien siente lo que sabe, podrá saber lo que siente. No hay libro más sagrado que la Vida, ni escuela más llena de poesía que ella misma cambiando de formas; la vida, Imanya, es el encanto de las olas que te llenan de caricias, diosa del agua, señora de los delfines. La vida es Dios, Imanya, con todos los libro y sin ninguno.

Obra de Teatro : ASI HABLA MAITREYA
de Fernando Estévez Griego

Almustafá "El profeta" y Maitreya "el Buda"


Los pasos de Almustafá, El Profeta, ya se escapaban de Orfalis y cruzaban el país de los cedros hacia la tierra de Israel. Janaish el vagabundo lo llevó hasta la casa que albergaba a Maitreya más allá de la frontera del lago de Galilea. No había más espacio que la mente de un hombre en Israel que pensaba en la montaña de Bihar. Era una historia sin más sentido que la vida. Y esa vida era la nuestra que estaba ahí, mirándonos como un espejo sin vidrio tan siquiera. Dios mío, gritó el Budista, si no existes igual te doy gracias, es que vivir ciertamente es un milagro. Y Almustafá se echó a reír mientras comía a la sombra del olivo. No sé si esto es una historia real, solo sé que es verdadera, y que cuando Maitreya dejó la Higuera, los
pasos del Boddhisatva y el Profeta llegaron a la Tierra de Judá. Y una vez ante la multitud que seguía sus pasos un sacerdote preguntó:

"Hablad Señores de la Libertad y la Justicia", y Almustafá contestó:

Almustafá: Si lo que queréis abolir es una ley injusta, debéis saber que esa ley fue escrita por vuestra propia mano sobre vuestra propia frente.

Maitreya: Si os encadenáis a vuestra ambición de ser libres, recordad empero que la libertad tiene como madre la esclavitud, y ciertamente los hombres son esclavos de la búsqueda incesante de ser totalmente libres.

Almustafá: Y así vuestra libertad, cuando pierde sus cadenas, se convierte en cadena de otra libertad mayor.

Maitreya: Es que es bueno recordar que cuando lo pequeño se agota comienza lo inseparablemente grande. Y en esa grandeza el ser humano es esclavo de la interdependencia e interrelación de todas las cosas. Así es el Uno al cual otros llaman el Todo, o Almustafá llama Dios, y yo prefiero llamar Dharma.

(Una mujer llamada Miriam de la tierra de Judá se acercó al Bodhisatva y al Profeta, y les preguntó: Maestros hablad de la Santidad, de la Moral y de la Paz Espiritual que nos aleja de los deseos.)

Almustafá: Quien usa su moral como su mejor vestido, mejor estaría si estuviera desnudo.

Maitreya: Hay entre vosotros quienes buscáis la santidad para ser alabados por vuestro prójimo, y sólo os apartáis del mundo para ir al encuentro de la gloria. Hay entre vosotros quienes buscáis la paz espiritual para no sufrir las derrotas que vuestras ambiciones reciben en los deseos que no podéis a diario cumplir. Y son de tal modo vuestros actos que evitáis siempre el dolor y el sufrimiento aun olvidando el placer que la vida os ofrece. A tal punto evitáis el dolor que os parece mal encontrar al placer en vuestro paso.

Almustafá: Sí, realmente el placer es una canción de libertad. Y me gustaría que la cantáseis con todo vuestro corazón, mas no quisiera que perdáis ese corazón en el canto. Algunos de vuestros jóvenes buscan el placer como si el placer fuera todo, y son por ello juzgados y censurados, yo no los juzgaría, ni los censuraría, les dejaría buscar, porque encontraran al placer, pero no sólo.

Maitreya: Vosotros, los que buscáis la paz espiritual, ¿os creéis por eso más espirituales? Pensáis por si acaso que el deseo de no tener deseos no es un deseo al fin tan burdo como los otros que podéis encontrar.

Almustafá: En su temor a la búsqueda y al recuerdo rehuyen todo en los placeres por miedo a menospreciar el espíritu o a ofenderle. Mas esa renuncia misma es su placer.

Maitreya: Y a ese placer de renunciar al mundo le llamáis santidad. Almustafá: Mas decidme ¿quién puede ofender el espíritu? Maitreya: Nadie, porque él fluye en el tiempo sin dejar ni siquiera una huella.

Almustafá: ¿Quien no sabe si lo que hoy hemos reprimido no brotará mañana?

Maitreya: ¿Y quién os garantiza que vuestra paz espiritual no sea sólo vuestra propia censura impuesta a vuestros deseos?

Almustafá: Nadie puede revelar os nada que no yazga aletargado en el amanecer de vuestro conocimiento.

Maitreya: Nadie puede enseñaros algo que ya no esté desde siempre en vuestra mente, ¿porque estando fuera de ella, cómo la entenderías?

Almustafá: Si un maestro es de verdad sabio, no os pedirá que entréis en la casa de su sabiduría, sino que os guiará, más bien, hasta el umbral de vuestro propio espíritu

Maitreya: El buen cazador enseña a hacerse con la presa, mas nunca caza por su discípulo, ni come por él.

Almustafá: De igual forma cada uno de vosotros se halla solo en el conocimiento de Dios, así cada uno de vosotros debe estar solo en su conocimiento de Dios y en su conocimiento de la tierra.

Maitreya: Quedaos solos en vuestro conocimiento de Dios, mas recordad que en vuestro conocimiento de la tierra aprenderéis con el paso de los días, que siempre que busquéis la Libertad, al encontrarla ella os traerá, placeres y dolores. Mas por esa Libertad libraréis combates a cada instante y por ellos luego buscaréis en los momentos de derrota la tan ansiada Paz Espiritual y una vez. en ella esta os traerá con el tiempo monotonía y aburrimiento. Pediréis a vuestro tiempo entonces Sabiduría y una vez que la tengáis ella os hará descubrir que siempre quisisteis ser felices. Y aprenderéis que solo el Amor os regalarais la felicidad.

Almustafá: El amor no tiene más deseo que realizarse.

Maitreya: Y el deseo no tiene mas realización que el amor.-


Extractado de la obra de teatro: Maitreya de F. Estévez Griego; textos y
autores: Kalil Gibrán por Almustafá (El profeta) y Dr. F. Estévez Griego
por Maitreya "Método de Transposición Literal".

El Santon de Almohadid

La lejania aparente del lago de Jailos, concordaba con el espacio sin prisa del cielo en que transitaban las estrellas.... su velta de dos lunas.

Mas alla del horizonte donde la vista no puede curvarse y se hace inutil. El oido llega a escuchar las plabras del Bodhisatva y el Profeta.

Caminaban Maitreya y Almustafa a la sombra de los cedros de Enjil, cuando el santo de Almohadid los toco en la espalda.

Santo de Almohadid: Yo soy Pietro el Santo Almohadid y he venido a vosotros hombres de rectitud y sabiduria, para demandaos, no vuestras palabras, sino vuestros actos. Se dice de vosstros muchas cosas, mas no quiero yo palabras hermosas, pues todo he hecho por tener la Gloria del Señor y al debo mi vida.

-Almustafa miró a Maitreya quien pregunto:, ¿es Dios a quien buscas santón?

Santo de Almohadid: Si señor con el he hablado a solas mas verlo quiero, pero se que tu no crees en él y a Almustafa declaro mi deseo.

-Mas Almustafa solo atino a reposar en un peñasco cercano a un cedro.

Maitreya el Buda sin embargo dijo: escucha hombre de mucha fé aquel que viene caminando por el sendero de enfrente es Dios, preguntale a él por tus días y ve en él nuestras obras, mas recuerda que solo importan las vuestras Santón.

-Dios camino hacia el Santo de Almohadid y le pregunto: yo soy Dios ¿me estabas buscando?

Santo de Almohadid: toda la vida señor, en sueños, en oraciones, en visiones te he visitado y amado, por ti a todo he renunciado, y temiendote te he rspetado, a ti he dedicado mi vida. Y ahora ya entrado en años
quisiera ir a tu morada para vivir contigo la Gloria eterna.

Dios: de nada han servido tus renuncias, tus oraciones, tu temor a mi, mas vale el amor de cualquier forma, aun de la mas vil que hay entre cualquiera de los seres. De nada sirvio que me buscaras..... pues estaba en todas partes incluso en aquella prostitutas que torturastes y en los ladrones que no cobijastes en tu monasterio, de nada sirvio que no tuvieras mujer, y hayas dejado los placeres de la vida, porque solos los has querido canjear por placeres espirituales que me demandas tu a mi, en tu busqueda insaciable de Gloria eterna. ¿Tu creisteis vanamente que por tus renuncias podíais comprar la eternidad y toda la gloria del universo?. Hombre de nada te ha servido tu vida mas que para vilvirla y aun asi moriras.

Santo de Almohadid:¿pero no merezco yo el Paraiso?

Dios: Si, y por eso has vivido, la Tierra era el Paraiso y la vida su lenguaje, mas no quisistes aprenderlo.

Asi Habla Maitreya de Fernando Estévez Griego

Un Profeta y un Buda


Más allá de las tres Lunas de Tripdón, de las montañas de Imanó del templo del Dharma, existe una duna gigante donde juegan los dilios buscando pareja. No es un lugar más allá; es más acá, pero no está cerca. Habitan sus bordes los binjes del tiempo vestidos de duendes poetas. Aún ahí caminan sin distancia los esenios de Judea, los pasos perdidos de Almustafá y Maitreya, convergen en sus sandalias de Buda y Profeta. Existe una higuera, bendita y maldita por eterna. Aquella que un día no le dio fruto a Jesús y fue secada, la misma bajo la cual se iluminó el Buda cobijado en su sombra. Cuentan los dharmis que la vida es esa higuera, maldita y bendita, fiel y traicionera. Pero ya no hay palabras, el duende del tiempo nos hace girar y el mar juega a chocar con el morro y sus pasos se acercan a la multitud del pueblo de Bahía, donde María Magdalena danza vestida de Imanyá. Había una piedra nazarena, en la arena, era la primera, que un hombre de pelo largo arrojó a las manos del Maitreya, mientras este la guardó. Los magistrados y los ancianos se dispusieron a preguntar, por el crimen y el castigo, la traición y su pena.

El Profeta de Orfalecis recordó a Almitra y al corazón de los jueces del país de los cedros y les respondió.

Almustafá: El justo no es inocente de los actos del malvado. Sí, porque muchas veces el condenado es víctima del ofendido. Y con más frecuencia aún, el reo carga con la culpa del inocente y del puro. No podéis separar al justo del injusto, ni al bueno del malvado. Porque juntos están frente al rostro del sol, de igual modo que el hilo blanco y el hilo negro están juntos en la trama del tejido. Y cuando el hilo negro se rompe, el tejedor revisa la tela entera, y también el telar. Si alguno de vosotros llevara a juicio a la mujer infiel, poned también en la balanza el corazón de su marido y pesad también en la balanza la verdad de su alma.

Maitreya: Y qué es la traición, más que nuestras ambiciones y deseos no cumplidos por los otros.

Almustafá: ¿Qué sentencia pronunciaréis contra quien, aunque honesto según la carne, es ladrón en espíritu?

Maitreya: ¿Y qué sentencia merece quien ha sido infiel a nuestros sentimientos pero ha permanecido fiel a los suyos?

Almustafá: Más yo os digo que de igual forma el más santo y el más justo no pueden elevarse por encima de lo más sublime que existe en cada uno de vosotros, tampoco el débil y el malvado pueden caer más abajo de lo más bajo que existe en cada uno de vosotros.

Maitreya: Y recordad que el responsable de la traición es también el traicionado. Cuántos crímenes hemos cometido en nuestras mentes, cuántas mentiras se ocultan en nuestros silencios, cuántas veces hemos aparentado lo no cierto, cuánto odio hemos sentido en nuestro días sin confesarlo. Y una sonrisa, si acaso, ha servido de velo y de recompensa al lado oscuro del corazón.

Un juez: Juzgar es difícil, de tal manera que jamás un veredicto es cierto y menos se hace justo.

Maitreya: Sin embargo a cada instante juzgamos a todos los actores de la vida de diversos modos. Y de cierto os digo que sobre un mismo caso fallaremos de maneras diferentes, según nuestros estados de ánimo, nuestras edades y convenir. Porque de cierto todos sabemos que no es el mismo el niño, el joven y el adulto que ha vivido en nuestro interior alguna vez.
Más por acaso tened presente que lo necesario siempre es culpable de su falta, para poder vivir.

Texto: Kalil Gibran y F. Estévez Griego

Extractado de la obra de teatro: Maitreya de F. Estévez Griego; textos y
autores: Kalil Gibrán por Almustafá (El profeta) y Dr. F. Estévez Griego
por Maitreya "Método de Transposición Literal".